martes, 19 de junio de 2007

Torbellino de sombras

Yo, que soñé en otro tiempo de gozar de la vida a plena luz del sol, vivo ahora en oscura soledad de una revuelta alcoba de soltero, donde arrastro mis piernas muertas para ir a mi ventana y ver parcialmente el trasiego de las estrellas, para sentir el soplo del viento, para recibir las caricias de un sol que me adormece.

Se acabaron los sueños-niños, de aventura en las selvas, se acabaron los cantos guerreros y los anhelos codiciosos. No vivo ya de la materia, que día a día languidece, sino del espíritu que poco a poco recobra su libertad.

¿Por qué, yo hablo de mí? ¿Es acaso egolatría? ¿Y qué valor tiene cantarle a un cuerpo moribundo que en la hora cercana rendirá su tributo? ¿Qué importancia tiene hablar del mediocre que en esta parte del siglo pisó la tierra sin dejar su huella?

No, no es a mí a quien dejo dedico mi último aliento, sino a la vida. A la vida que empezó en la noche de los tiempos, muy antes de que el mundo empezara a rodar.

No soy lo que en la Tierra aparento. Soy ágil, fluidico, transparente y veloz. Nada detiene mi paso, nada enturbia mi pensar, pero es ley del progreso el uso de herramientas para trabajar, y en esta parte de mi vida como hombre, soy solo una herramienta mellada.

Por razones que no comprendo y sin saber como nací, he vivido como pedrusco en el mundo, despues en otro y en otro, y otros más, hasta que un día, partiendo de las costas del infinito, arribé con movimiento a las riberas de un río prehistórico, cuyas huellas están en las capas geológicas de la Tierra.

Desde entonces empieza mi memoria, y desde entonces empecé a ser el héroe de mi propia vida, el guerrero feroz que aún no he podido vencer.

A veces juguete de poderes ocultos, otras instrumento conciente de poderes luminosos, a veces víctima de rencores implacables, y otras amado por los que no se ven, he soportado pruebas cruciales sin las que no habría podido progresar.

Viví cuando se pusieron los cimientos de la primera civilización, y pronto asistí a su estrepitoso derrumbe. Mi sangre fertilizó la actual decadente civilización, y ahora veo como se pulverizada hundiéndose en el más obyecto oscurantismo.

Necesitaré más sangre y otras piernas, para volver a hacer la argamasa donde se pondrá la nueva piedra que verá un mundo nuevo y una nueva cultura, dejando en la distancia las raíces muertas de razas efímeras que creyeron ser lo que nunca fueron.

Musa!, ¿por qué no vences mi impotencia, para que pueda decir lo que quiero decir?
¿Por qué se me cierra el entendimiento cuando quiero pintar lo que vi? ¿Es que la magia producida por el odio me rodea impidiéndome moverme y pensar? ¿O es que contrario designios de hombres dioses? Pero si son dioses ¿por qué ira tanta contra el que sólo hace relatar lo que vio?

Frente a mí se levanta un porvenir luminoso: la muerte. Morir ahora para intentar hacer mañana lo que hoy no se hizo, esá es la verdadera vida.

Volveré a ser niño y volveré a vivir de ilusiones ése es el anhelo ferviente de todo espíritu cuando encarcelado en materia inutíl se encuentra; yo, por eso, no sólo sé que volveré a ser niño, sino que sé a dónde volveré, como sé de dónde y por qué vine.

Porque sé que esto pronto sucederá, yo, desde mi oscura buhardilla les digo, poderosos de la Tierra, con la alegría del próximo vivir en los labios: Ave Negra, el que va a morir los saluda.

1 comentario:

Alvaro G dijo...

Que pedo, pues te voy a hacer los honores siendo el primero en postear el inche texto loco que pusiste haha, suerte con el blog